Tuxtepec se asienta en una planicie a manera de península o herradura, ceñida por el majestuoso Río Papaloapan, que contribuye a darle un encanto especial, se encuentra a unos 100 km. de la ciudad de Oaxaca.
Se extiende a lo largo de 17 municipios ubicados en la parte noroeste del estado. Colinda al norte con Veracruz, al noroeste con la región mazateca, al oeste con la cuicateca y al sur y sureste con la zapoteca.
Catorce municipios se consideran el corazón de la Chinantla. Su clima dominante es tropical con lluvias en verano, húmedo y seco, tiene flores exóticas, plantas medicinales, especies arbóreas de selva, por eso es unas de las principales reservas ecológicas de México. En su precioso clima podrás disfrutar de la cabalgata, caminata, ciclismo y la observación de animales silvestres, disfrutando de sus cristalinas aguas, que reflejan el sin igual azul del cielo tuxtepecano, sin olvidar la hermosura de sus mujeres y el mundialmente reconocido baile de Flor de piña, característico de esta región oaxaqueña.
En esta región se encuentran las poblaciones de San Juan Bautista Tuxtepec, Cerro de Tigre, Loma Bonita Usila entre otras, esta prospera tierra se localiza en la parte noroeste de nuestra entidad está habitada por gente jovial, alegre y considerada, ahora existe mucha población mestiza, sin embargo la raza madre la constituyen los chinantecos, que se hacen llamar "tsa ju jmí", que significa "gente de palabra antigua", cada uno de los pueblos posee, además, su propio apelativo que siempre va precedido de la palabra tsa, dsa o alla, que significa "gente" y se combina con otros términos que generalmente hacen referencia a un origen en común. En todos los casos se reconocen como pobladores.
Una artesanía popular que aún es producida por las mujeres es la hechura de huipiles. A pesar de las variantes existen diseños básicos en los bordados.
Toda la familia se ve involucrada en la obtención de la materia prima para manufacturar los preciosos huipiles hasta el proceso de hilado y manejado que se hacen con malacate. Ya preparado el hilo la actividad corresponde exclusivamente a las mujeres. El origen del grupo en algunos casos queda reflejado en los huipiles de lujo.
En los bordados se registra el origen mítico, la historia y la trayectoria de una familia o de un pueblo. También hacen manteles y servilletas para el comercio. Los hombres, por su parte producen redes de pita y de ixtle para la elaboración de atarrayas y chinchorros.
Por otra parte, es común que la historia se transmita a través de la tradición oral. Aun cuando los chinantecos están influidos por la cultura nacional, conservan prácticas y creencias propias. Su concepción del mundo es la de una totalidad integrada por elementos que se oponen y complementan, el conocimiento lleva la dualidad como base: el alma y el cuerpo son diferentes, la primera reside en el corazón, y luego de la muerte es transportada al otro lado de los mares por un gran perro negro o por una araña.
Las creencias en los seres sobrenaturales forman parte del folklore que rodean al pueblo chinanteco; estos seres pueden ser positivos o negativos. Unos causan males y otros son protectores, para esto se valen de personas (brujos o curanderos) que determinan qué ser ronda a una persona y realizan el trabajo necesario (como un limpia) para ahuyentar a los seres malignos. Los patrones de clasificación del entorno chinanteco son una muestra de su cosmovisión que sigue conservando nombres de lugares, designaciones de elementos naturales, dueño de la naturaleza, etc. Las mayordomías continúan vigentes en la mayoría de los pueblos de la Chinantla.
Las principales fiestas celebradas en la Chinantla son la Semana Santa, la de Todos los Santos y las fiestas del santo patrono de cada uno de los pueblos.
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